La Glorieta se estremeció con Fatima Spar y su banda en la octava edición del Festival de Jazz de la villa de Níjar

Lleno hasta la bandera en La Glorieta de la villa de Níjar, para asistir el sábado por la noche a una nueva edición del Festival de Jazz.

Las terrazas de los bares aledaños no daban abasto desde la tarde, cuando numeroso público ya se congregaba para asistir a las pruebas de sonido.

Eran poco más de las diez de la noche, cuando Antonio Gómez y su quinteto acometía los primeros acordes de su jazz de aluCine. El Padrino, La Guerra de las Galaxias, Los Siete Magníficos, Indiana Jones... fueron evocados a ritmo de swing y con grandes dosis de humor, provocando el inicio de un ambiente de complicidad entre el auditorio y los artistas que se fue intensificando a lo largo de la noche.

Los dedos de Antonio Gómez volaban por el traste de sus guitarras –la de invierno y la de verano- versionando referencias, lugares comunes del cine universal magníficamente acompañado por el teclado de Ramón García, los bajos de Guillermo Morente, la batería de Daniel Piedra y un jovencísimo Antonio González al saxo. Concluyeron su actuación con dos divertidas interpretaciones: La Patera Rosa y el Coche Fantástico. De película.

Y si buena fue la primera parte del Festival, la segunda, arrebató. Fatima Spar y su banda, The Freedom Fries, rezumaban frescura, originalidad, espontaneidad, diversión ...en un viaje lingüístico y musical que elevó a La Glorieta hasta el entusiasmo. Cantó en inglés, en francés, en alemán, en hebreo... todos los idiomas completamente legibles por el siempre milagroso poder de la música con alma.

La sensualidad del Calipso, la festividad de Nueva Orleáns o del Cabaret, el exotismo oriental, envolvieron al auditorio en una montaña rusa de emociones. Fatima convierte al micrófono en un instrumento más, capaz de ampliar la paleta de matices que ya de por sí posee su variada voz; los silencios, en parte esencial y protagonista de la partitura. Su escueta figura se hace grande en movimientos y gestos –ahora duros, ahora dulces- sobre el escenario.

The Freedom Fries –Los patatas fritas de la libertad- la acompañaron en este divertido recorrido, virtuosos, intensos, vibrantes.

Ellos también tenían ganas de tocar, por fin, en Níjar. Valió la pena esperar.

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